La delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, ha asegurado este jueves que comprobó, tras una reciente visita al Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Aluche, que los internos "están perfectamente bien alimentados y atendidos sanitariamente", después de que el pasado mes de diciembre una ciudadana congoleña muriera por meningitis y que puso de relieve las condiciones infrahumanas en las que se encuentra la población inmigrante.
Cifuentes dijo: "Lo que me encontré fue un centro que no tenía nada que ver con las informaciones que habían aparecido en los medios de comunicación, porque se hablaba de un centro en condiciones tercermundistas, con unas deficiencias inaceptables en cuanto a alimentación, atención médica e instalaciones y lo que yo vi es que los internos están perfectamente bien alimentados y con unas instalaciones muy austeras; pero absolutamente en sanitarias, higiénicas y dignas”. Sin embargo, el titular del juzgado de Instrucción número 6 de Madrid ha denunciado en un auto la “especial gravedad” en el caso de Aluche, en el cual, según narra, ni siquiera existe una habitación de enfermería donde tratar a los aislados.
En el CIE de Aluche se retienen hasta 280 personas en celdas para entre seis y ocho detenidos, y allí pueden permanecer hasta un máximo de dos meses -el plazo que marca la ley para ejecutar la deportación-, careciendo incluso de aseos en un gran número de habitaciones. La población inmigrante recluida en el CIE Aluche sufre malos tratos, castigos colectivos, privación de salir al patio o prohibir ir al servicio durante la noche. Tienen que orinar en los lavabos de los módulos donde duermen seis u ocho personas en literas o hacerlo en una botella. Existe trato vejatorio y racista a los internos y a sus familiares.