Según las informaciones publicadas en las últimas horas, Diego Torres, ex número dos del Instituto Nóos, podría poner en una situación más que incómoda a la Casa Real con unos supuestoscorreos electrónicos que el antiguo socio de Iñaki Urdangarín guarda ha amenazado con entregar al juez y al fiscal, que probarían que el rey Juan Carlos conocía los turbios negocios de su yerno, y que los toleró incluso después de que el duque de Palma abandonara formalmente la presidencia de la entidad sin ánimo de lucro.
La amenaza de González Peeters explica el repentino cambio de rumbo de la defensa de Urdangarín, que hasta ahora había basado su estrategia en descargar sobre Torres toda la responsabilidad de la toma de decisiones en el Instituto Nóos, argumentando que el duque de Palma se limitó a ejercer labores de representación institucional ajenas a la gestión de la entidad. Esa estrategia, además de la diferente vara de medir aplicada por la fiscalía a la infanta Cristina de Borbón y a la mujer de Torres, Ana María Tejeiro -que está imputada en la causa-, ha empujado al ex socio de Urdangarín a desenterrar el hacha de guerra, añaden las mismas fuentes.